Llegué de viaje el jueves por la mañana. Cielo me estaba esperando en el aeropuerto y, después de varios días separados, yo tenía dos necesidades bastante claras: verla y follar. Ella, en cambio, tenía además un fin de semana entero organizado.
Salimos…
Cancelar el plan nos dejó raros. No tristes exactamente, tampoco arrepentidos, sino raros. Durante días habíamos vivido con una escena en la cabeza: un apartamento, ella y yo follando, Sebastián mirando, quizá grabando, sin tocarla, sin meterse, sin cambiar las reglas. Solo…
