Lo más sorprendente de aquella noche no fue haber ido al club. Ni siquiera fue haber follado allí. Lo más sorprendente fue que ella quisiera repetir. No lo dijo así, de golpe, como si hubiera salido de allí convertida en otra persona.…
La frase empezó a aparecer cada vez más. Al principio era casi una broma.
—Algún día podríamos ir.
Después dejó de sonar a broma.
Hablábamos mucho de sexo. Muchísimo. No solo cuando estábamos calientes, aunque casi siempre terminábamos calientes. Hablábamos en la…
