Ir por primera vez a un club swinger suena mucho más intenso desde fuera que desde dentro.
Desde fuera uno se imagina una mezcla entre película prohibida, fiesta secreta, orgía con contraseña y gente tremendamente segura de sí misma caminando en cámara…
No somos swingers.
Todavía.
Y lo decimos así porque es la forma más honesta de explicar dónde estamos. No porque tengamos prisa por ponernos una etiqueta ni porque estemos siguiendo un plan con fases, fechas y objetivos, como si esto fuera una…
